¡NO a los ataques con ácido!

Por amor a la vida, a la paz y a la dignidad humana

Uno podría pensar que los ataques con ácido suceden solo en países como Bangladesh, Cambodia, India, Nepal, Pakistán y Uganda, pero la triste realidad es que este tipo de violencia deliberada se ha extendido a países hispanos, como la hermosa Colombia, que ya ha purgado sus penas con el “conflicto armado”, la sombra aciaga de un país que sigue adelante gracias al tesón de su gente.

La violencia es un mal que no distingue. Las noticias de los horrorosos ataques con ácido son generadas hoy desde Colombia, pero mañana puede sucederle a cualquier otro país donde esta forma violencia encuentre el lugar propicio para expandirse como la hierba mala.  Es por eso que no hay que dejar que estos brotes de maldad germinen ni en Colombia, ni en ningún lugar; pues generalmente cuando la sociedad admite que sufre de un flagelo, ya es demasiado tarde. La violencia se va degenerando y encuentra nuevas formas de manifestarse lo que hace más difícil su control y erradicación.

Cuando vemos las noticias y nos enseñan imagenes de cuerpos y rostros desfigurados a causa de estos ataques, surgen muchas preguntas del porque una persona puede llegar a agredir a otra para causarle tal daño y como la victima puede enfrentar la vida.  Uno se pregunta si esto no es una forma de asesinato, pues se trata de dañar irremediablemente a un ser humano. Cualquiera que sea el motivo que mueve a causar este crimen, refleja un desequilibrio de las relaciones, los valores y el comportamiento de los seres humanos. Algunos de estos ataques tienen que ver con sentimientos humanos agresivos muy primitivos que incluso algunos psicoanalistas reconocidos han denominado “furia narcisística”, dirigidos a deformar la víctima de tal manera que se garantice “que no va a ser de otro”», opina el psiquiatra César Augusto Arango[1].

“El Mes del Libro Hispano, se une a las víctimas y a la comunidad que ha levantado su voz en protesta para frenar esta ola de violencia.  Como escritores y promotores de la cultura y la identidad de nuestros pueblos, nos manifestamos y le decimos: ¡No a los ataques con ácido! Es necesario que nuestra sociedad, desde todos los ámbitos, vele por los derechos humanos, la defensa de la vida y la dignidad. Es el  uso del diálogo, el entendimiento, la tolerancia, la justicia y el perdón, lo que conduce a forjar la paz. Este daño que se les hace a mujeres, hombres y niños, es un daño que afecta a la sociedad de manera colectiva, no es un ataque individual. No debe verse como un problema ajeno, de la víctima”.

El 80% de los casos son perpetrados en contra de las mujeres y de este porcentaje el 30% son a mujeres menores de 18 años[2]. Existe un caldo de cultivo propicio para que este tipo de violencia surja y prospere, comenzando por un sistema de justicia débil que no impone penas justas al no tratar este tipo de crímenes con la severidad que corresponde; la venta no regularizada de estos químicos, la pobreza y la discriminación en contra de la mujer. En algunos países se ataca con ácido a la mujer para castigarla por su «conducta e inmoralidad» y hasta es bien visto para defender el machismo y la autoridad del hombre.  La gran mayoría de los agresores no recibe castigo. La impunidad es uno de los mejores aleados para que este mal gane terreno.

De acuerdo ala ASTI – Acid Survivors Trust International-, cada año se reportan alrededor de 1500 casos a nivel mundial. «Es muy probable que una gran cantidad de casos no sean reportados. A la mayoría de las víctimas les da miedo denunciar lo que les pasó a la policía porque temen que haya represalias», indicó Jaf Shah, director ejecutivo de la organización. Al comparar esta cifra mundial con los 500 casos que se registraron en Colombia en el 2013, según lo publicó el periódico El Tiempo, se concluye que es imperativo que el gobierno y las organizaciones tomen medidas para evitar que este mal se degenere y arrastre más víctimas. Una de las medidas adoptadas por el gobierno colombiano es la Ley 1639, con la que se impuso un sistema de penas entre 6 y 10 años a los agresores y una pena mínima que va entre los 8 a los 15 años, cuando los ataques se hacen contra el rostro y el cuello; más un proceso de regulación para la venta al detalle de siete ácidos corrosivos y sustancias químicas que son empleadas para estos ataques. El tiempo nos dirá si estas medidas sirven de barricada para acabar con este mal que afecta al país.

Según un informe de Caracol Radio, publicado en varios diarios nacionales, se indica que 565 de los casos corresponde a mujeres, de las cuales 297 se encuentra en edades entre los 20 y 30 años, mientras que 361 casos corresponden a los hombres.  La lista de agresores incluye a vecinos, esposos, ex parejas, delincuencia común, compañeros de colegio y trabajo, arrendadores y clientes, empleados a jefes y supuestos amigos. Lo que llama más la atención del informe del Instituto es que dentro de las cifras que hace referencia al parentesco de los agresores, 17 casos fueron perpetrados de padres a sus hijos 12 entre hermanos, 5 por niñeras o cuidadores, 2 por hijos a sus madres y 5 por cuñados”[3].

Los casos de ataques con ácido incluyen a ciudadanos de varios países, como el caso de Kirstie Trup y Katie Gee, dos turistas británicas que fueron atacadas en Zanzíbar, cuando caminaban por la calle, o el caso del director artístico del Ballet Bolshoi de Rusia, Sergei Filin y la modelo inglesa Katie Piper, hoy activista, quien fue atacada por ex novio a causa de celos y se ha sometido a casi 100 operaciones para lograr la reconstrucción de su rostro.

Durante el Mes del Libro Hispano estaremos publicando varias entrevistas, artículos y mensajes de la comunidad en apoyo a las víctimas de estos ataques. Es nuestro deseo que los escritores en Colombia y en todos los países en donde se hayan presentado estas agresiones, se vinculen a esta campaña, y que a través de la literatura, seamos portadores de un mensaje de amor y de esperanza para quienes han sido víctimas de estos actos inhumanos.

 

 Siempre hay formas de ayudar al prójimo.

 

Celebremos la Vida. Celebremos nuestra hispanidad con un mensaje de paz y de esperanza. 

 

 

[1] http://www.cromos.com.co/actualidad/articulo-150068-jonathan-vega-monstruo-o-enfermo

[2] http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2013/08/130810_ataques_acidos_mundo_mr.shtml

[3] http://www.elpais.com.co/elpais/judicial/noticias/colombia-926-ataques-con-acido-han-sido-denunciados-desde-2004

 

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